Club de Yates
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Inspirado en el cuento corto ¨The Hyannis Port Story¨ del libro Welcome to the Monkey House de Kurt Vonnegut.
SERIE DE SHOTS
Es un día soleado en Acapulco. Yates y lanchas se deslizan en la bahía bajo bandadas de gaviotas. Un día no muy concurrido pero lleno de actividad. Un turista vuela en paracaídas arrastrado por una lancha y otros compran collares y se asolean junto a sombrillas rodeadas de palmeras. Gente local camina por la Costera, mercados y colonias del puerto. Aunque la tez morena del acapulqueño contrasta con la del turista, todos tienen algo en común: van ligeros y alegres caminando al trabajo, al mercado, a la playa. Parece que no hay prisa cuando se vive junto al mar. En la periferia del puerto hay una colonia pobre con varias casitas sencillas y calles sin pavimentar. Algunas, muy pobres, son de madera y techo de lámina.
INT. CASA HUMILDE – DÍA
FRANCISCO -35 años, acapulqueño- está sentado en la cama boleando sus zapatos. Levanta uno para verlo de cerca. Lo examina con mucho cuidado. Quiere que estén perfectos. Lleva puesta una camisa de manga larga y un pantalón. Un ventilador de piso gira en la esquina. Las cortinas están llenas de hoyos y parches. No hay muchas cosas en el cuarto: la cama, una mesita, unas repisas con muy poca ropa, una foto enmarcada de un velero. Se pone los zapatos y se levanta para darse una peinada frente a un espejo pequeño. Se ve y suspira. Es un día muy importante para él. Toma un folder con documentos de la mesa, apaga el ventilador y sale de su casa.
EN LA COLONIA POBRE
Afuera de la casa de al lado, una SEÑORA está sentada en una silla de plástico haciendo hamacas para vender. La rodean varios niños sucios, despeinados y descalzos.
FRANCISCO
(a la señora)
!Nos vemos doña!
SEÑORA
¡Venga Panchito, mucha suerte!
Francisco le responde con un saludo marcial. Ella lo hace también, muy contenta. Se aleja por el camino. A su lado pasa un niño cargando unos tanques de gasolina vacíos.
INT. CAMIÓN – MÁS TARDE
Francisco viaja por la Costera frente al malecón. El camión es viejo, la pintura se descarapela por dentro. Mucha gente humilde viaja en el. Afuera, en la bahía de Santa Lucía, conviven los barcos de fondo de cristal, los yates y los buques de la marina mexicana. Hace un calor intenso, y su camisa no le ayuda. Suda a chorros. Se abre el cuello para que le entre aire al pecho. Ansioso abre, analiza y cierra sus documentos varias veces. Intenta memorizar cosas. Lleva entre sus piernas una bolsa de plástico con un refresco de lata bien frío. Lo saca y se lo pega a la cara para refrescarse. Está por abrirlo cuando un brinco del camión hace que se le caiga y ruede bajo los asientos. Se levanta para buscarlo. Pide el paso, se agacha, empuja sin querer, se disculpa. La lata rueda, choca con la pared y los pies de la gente. Cuando lo recupera -con mucha dificultad- se levanta y se acomoda el folder bajo la axila. Se agarra de un asiento con una mano y con la otra se prepara para abrir el refresco.
CHOFER DEL CAMION
¡Club de Yates!
Francisco levanta la cabeza. Es su parada. Mete el refresco a la bolsa de plástico y se baja del camión.
EN LA CALLE
Él camina a la entrada del club, que tiene dos plumas para controlar el acceso. En medio de ellas hay una pequeña caseta. Al lado, en la pared, dice “Marina & Yacht Club”. Francisco se acerca a la pluma.
EN LA ENTRADA DEL CLUB
De la caseta sale el GUARDIA1. Es un acapulqueño muy chaparro. Viste shorts, camisa y sombrero caqui. El atuendo parece disfraz de safari.
GUARDIA1
¿Con quién vienes?
Francisco
Con el Comodoro.
GUARDIA1
¿A qué asunto?
Del otro lado de la caseta, otro guardia abre la pluma para que salgan los coches.
Francisco
A la entrevista para el puesto en la Oficina de Navegación.
GUARDIA1
¿Cómo te llamas?
FRANCISCO
Francisco Vargas.
GUARDIA1
Un segundo por favor.
El guardia1 entra a la caseta y hace una llamada. Sale con su bloc de notas.
GUARDIA1
¿Tienes identificación?
Francisco saca su credencial. El guardia1 la apoya en su bloc, escribe sus datos, y revisa la bolsa donde lleva el refresco. Un carrito de golf se acerca a la caseta desde el interior del club. Maneja el GUARDIA2, que parece clon del otro.
GUARDIA1
(a Francisco)
Súbete. Él te lleva.
Francisco se sube al carrito y se alejan por el camino.
DENTRO DEL CLUB
El carrito va por el club, que está muy bonito y bien cuidado. Hay coches de súper lujo en el estacionamiento. Al fondo se pueden a ver las decenas de yates en el agua, las grúas, los muelles, los condominios, la bahía. El carrito pasa frente a un tablero.
INSERT – EL TABLERO
El tablero tiene convocatorias a regatas y torneos de pesca, avisos, y fotos e información de yates en venta. Junto al tablero hay pequeños retratos plásticos de los comodoros que ha tenido el club. El primero dice: Manuel Fons. Comodoro 1960-1965. En sus retratos, los comodoros llevan vestimenta de marineros. Junto a los retratos hay una vitrina con varios trofeos. Uno es del presidente Miguel Alemán, el otro de Ruiz Cortines. Junto a los trofeos hay fotos de Eisenhower y Kennedy bebiendo y fumando habanos sobre sus barcos atracados en los muelles del club.
EN EL CARRITO
El guardia2 maneja por el angosto malecón del club. Francisco sigue sudando mucho. Se limpia el sudor con la camisa. Los yates se dejan ver en toda su opulencia. Hay yates con jacuzzis, varios cuartos, muebles de madera fina y modernos y complicados sistemas de navegación. Llevan nombres como “Palma de Mallorca”, “Britannic” y “Vincitore”. El carrito se acerca a un jardín donde personas de todas las edades van llegando para una junta al aire libre. Se están sentando en sillas plegables bajo la sombra de unas palmeras. Frente a las sillas hay siete personas que se acomodan detrás de una mesa larga. Es una junta con los socios y la Mesa Directiva del Club. El guardia2 se estaciona cerca del jardín.
GUARDIA2
(a Francisco)
Ahí agarra una silla y espera. El Comodoro te va a ver después de la junta.
EN LA JUNTA DEL JARDÍN
Al bajarse del carrito, muy rápido y obediente, a Francisco se le cae la bolsa con el refresco. La recoge, se despide del Guardia2, y se sienta en una de las sillas. Observa, se hace a un lado y deja pasar a la gente que se sienta junto a él. Sigue incómodo por el calor.
El Comodoro acomoda unos papeles en la mesa. Su sombrero es típico de su cargo y esconde una avanzada calvicie. Él es blanco y gordo. Tiene mucha presencia y seguridad. A su lado hay un hombre haciendo pruebas con el micrófono y el resto de la Mesa Directiva: el Contra-Comodoro, el Tesorero, el Capitán de Flota y otro par de personajes importantes en la vida del club. Todos los de la Mesa Directiva portan orgullosamente la camisa con el logo del club.
Está por empezar la junta. Solo el Comodoro está de pie. Su ropa está impecable. Parece soldado en formación. Le entregan el micrófono. La gente platica. Él hace un par de pruebas con el micrófono.
COMODORO
Bueno, Bueno. Probando, Probando.
Su voz sale con fuerza por las bocinas.
COMODORO
(al empleado pendiente del micrófono)
Listo, está perfecto.
COMODORO
(por el micrófono, contento)
¡Hola! Gracias a todos los que vinieron. Tenemos muchas cosas pendientes. Les voy pasando unas hojas con los temas a tocar y para las votaciones…
Entrega un bonche de hojas a un par de socios en la primera fila. Francisco, chorreando sudor, recibe unas. Se queda con una y reparte las otras.
COMODORO
(en voz baja a la primera fila)
Repártanlas por favor. Muchas Gracias.
COMODORO
(por el micrófono)
El protocolo es el mismo de siempre. Platicamos, escuchamos dudas, sugerencias, etcétera etcétera y votamos al final… Como ya saben, estamos por cerrar el año y primero quiero darles a todos las gracias por su participación y ayuda en todos los eventos que se hicieron. Este año ha estado de pelos. Muchísimos eventos, nuevos socios, un nuevo Contra Comodoro en la Mesa Directiva, Ricardo…
Dirige la mano a la Mesa Directiva. El nuevo Contra Comodoro responde a la mención con un saludo de mano y un movimiento de cabeza.
COMODORO
.. remodelamos la entrada, en fin, muchas muchas cosas… Y para cerrar este año, y como es tradición, el próximo fin de semana vamos a celebrar nuestra súper Fiesta de Fin de Año. ¡Uy Uy Uy!
Los socios están contentos. Unos aplauden, chiflan. Hay buen ambiente, cotorreo.
SOCIO1
¡De bikini riguroso!
Muchos se ríen. El Comodoro también. Francisco está poniendo atención. Sonríe.
COMODORO
(en broma, haciendo eco al chiste)
Se someterá a votación.
Un grupo de hombres aplaude. El Comodoro vuelve a reír. Pide silencio con las manos.
COMODORO
Vamos a ver lo de la fiesta más adelante. Antes quiero decirles que escuchamos sus inquietudes sobre la violencia que se vive en el puerto y reforzamos la seguridad del club. Pusimos cámaras y estamos en constante comunicación con el pelotón de la Secretaria de Marina que nos puso la presidencia municipal. Estamos muy bien cuidados. Cualquier cosa, ya saben, vienen conmigo o con el cabo en turno. Gracias a Dios hemos estado muy bien y les aseguro que vamos a seguir así. Ahora, vamos con el torneo de Pesca de Padres e Hijos.
Algunos socios se emocionan. Se escucha un par de aplausos entre la gente.
COMODORO
Tenemos veinte inscripciones. Hay que ponernos de acuerdo en los premios para vela y para dorado. Chéquenlos, están en la hoja. Tenemos que escoger premios para los primeros tres lugares. Hay varias opciones, desde pases con botella incluida al BabyO, una noche tooooodo pagado en el Princess, iPods, varias cosas. Y les cuento que los trofeos que mandó a hacer este año el Comité de Pesca están no bonitos, están preciosos. Si les late algún premio que no esté en la hoja, apúntelo y lo tomamos en cuenta…
SOCIO2
¡Una inscripción!
COMODORO
Ja, no. Nada de cuotas gratis, ni inscripciones, ni acciones.
VARIOS SOCIOS
¡Buuuuuuu!
SOCIO3
¡Boletos para el teibol!
Risas. El Comodoro se acerca al socio3, se quita el sombrero y lo agarra a sombrerazos leves.
COMODORO
(al socio)
¡Cínico, Cínico!
Francisco se entretiene con el cotorreo. Tiene mucha sed y sigue sudando grueso. Voltea a ver si alguien lo está viendo y discretamente saca de la bolsa de plástico su refresco. Cuando lo va a abrir, un socio le pide permiso para pasar por la hilera. Él se levanta y cuando pasa el socio se le vuelve a caer el refresco. El refresco rueda por debajo de las sillas. Se agacha y se levanta angustiado, buscando el refresco. Está muy lejos y le da pena ir por el.
COMODORO
Pasemos a lo que más tenía ganas de hacer hoy, que es la entrega del premio de la regata más importante del año.. ¡La Copa Club de Yates!
Algunos chiflidos y aplausos.
COMODORO
Voy a entregar la copa… pero… después de decir unas palabras sobre el ganador, aunque creo que no hace falta decir su nombre ¿verdad? Digo, este es el tercer año consecutivo que se lleva la copa..
SOCIO4
(en guasa al Comodoro)
¡Aaaaaaaa!
Los socios parecen reclamarle, en broma, que anda de hablador.
COMODORO
Y…
SOCIO6
(interrumpiendo, en broma)
¡Árbitro vendido!
COMODORO
(relajado, sonriente, orgulloso)
..que recientemente calificó para la Copa México el próximo año en Nayarit en la cual… competirá contra veleristas olímpicos de veinticinco países…
Muchos socios sorprendidos.
COMODORO
Miembro activo y querido del club e hijo mío, me enorgullece entregar la Copa Club de Yates 2011 a ¡Jaime Fons!
Aplausos y chiflidos. JAIME se levanta de la silla, un poco apenado. Es un joven de veinticinco años, bien parecido, atlético y querido en el club. Lleva puesto un traje de baño y un wetsuit. Un PAR DE NIÑAS adolescentes aplauden enamoradas cuando él pasa a recoger la copa. Jaime da la mano a todos los de la Mesa Directiva. El Comodoro le da el trofeo y un abrazo. Jaime hace un gesto de agradecimiento sincero con la mano. El Comodoro está ansioso de hablar. Pide silencio. La gente deja de chiflar y aplaudir.
COMODORO
Algo bien padre de esta regata fue que todos se involucraron. La gente de servicio, de seguridad, de limpieza. Un súper ambiente. Los del pelotón estaban tomando fotos, los del restaurante ahí andaban viendo con sus binoculares. Hasta se hicieron equipos para las porras, o sea, ambientazo. Viendo todo esto se le ocurrió a Jaime hacer unos cursos para los hijos de la gente que trabaja en el club. Me pareció una muy buena idea, así que le paso el micrófono para que les cuente.
Le pasa el micrófono.
JAIME
Los cursos los vamos a dar la próxima semana. Son para niños de siete a doce años. Díganles a sus marineros, gente de limpieza, de mantenimiento del barco. Por supuesto no van costar.
Al ver a su hijo, El Comodoro rebosa orgullo.
JAIME
Las actividades y horarios están en las hojas que les dieron. Ahorita me voy a pegarlas en el tablero de la entrada. Eso es todo. Mil gracias por todo, por la copa y por este año.
Regresan los aplausos. El Comodoro es el primero, y el que más duro aplaude. Lo sigue el par de niñas deslumbradas. Jaime le regresa el micrófono a su papá, le da otro abrazo y se va despidiendo mientras se aleja por el malecón. Francisco aplaude pero no deja de estudiar la forma de llegar a su refresco. Se muere de calor y sed. Aprovecha los aplausos para cambiarse furtivamente de hilera. El Comodoro, contento, se prepara para seguir con la junta. Checa en una hoja que tema toca tratar.
COMODORO
El siguiente punto es el de el nuevo Sistema de navegación. Estamos viendo la posibilidad de que todos adquieran el Sistema “AIS” que …
Un hombre se levanta entre la gente, interrumpiendo de manera tajante al Comodoro. Es ROLANDO Ruiz de Chávez. Está en una de las filas de en medio. Es un señor de la misma edad que el Comodoro, moreno, e igual de panzón. Una cadena de oro cuelga de su cuello.
ROLANDO
Perdón, perdón… Yo tengo una queja, y creo que hablo por varios socios.
El Comodoro siente una punzada. Por su cabeza pasa el “ya se había tardado”.
ROLANDO
(continúa, ácido)
.. es que ya es demasiado, y muchos ya estamos cansados. Porque así es para todo. Hace dos meses nos pidieron cinco mil pesos para un jacuzzi a lado de la alberca.
Apunta hacia la alberca.
ROLANDO
Resulta que el jacuzzi es una porquería y el motor del hidromasaje le hizo no se qué a la caldera y llevamos sin alberca dos semanas. Hace un mes nos pidieron dos mil pesos para cambiar las luces de la cancha de pádel. ¿Por qué? No sé, las que teníamos funcionaban perfecto. El otro día fui a jugar y no se puede ver la pelota porque no alumbran nada. ¿Y ahora nos quieren sacar quien sabe cuantos miles de pesos para unos radios? O sea, es absurda la cantidad de dinero que nos piden para cosas o que no necesitan cambiarse, o que no se usan.
Varios socios están de acuerdo con él. Unos aplauden. Al Comodoro le cambia el rostro. Rolando agarra confianza. El Comodoro quiere decir algo pero le ganan.
ROLANDO
(un poco soberbio)
!Por Amor de Dios ya! ¿Quieren gastar dinero en algo importante? Metámosle a una buena escollera para que se deje de caer la barda del malecón. Esa barda lleva cuatro restauraciones, ¿y sabes por qué se cae cada año?
COMODORO
(un poco irritado)
Porque las lanchas están pasando muy cerca. Ya hablamos con…
ROLANDO
No. Es porque la arreglan en invierno, cuando hay humedad. Es obvio que saben que se va a volver a caer. Así aseguran la chamba cada año.
Se empieza a sentir un poco tenso el ambiente.
COMODORO
El sistema es por un asunto de seguridad, y nos lo está pidiendo la SCT. Es…
ROLANDO
(interrumpiendo)
No. La SCT está pensando en implementarlo. Y es un plan que, si se hace, no entra en vigor hasta dentro de un año, mínimo.
COMODORO
En algún momento tendremos que modernizarnos, la..
ROLANDO
(interrumpiendo, pesado, tajante)
Papi mis radios están perfectos. No voy a gastar en algo que no se necesita. Y pido que se vote para que en vez de comprar nuevos sistemas se haga una escollera.
Varios socios parecen estar de acuerdo con él. El Comodoro está derrotado y enojado, pero se la traga.
COMODORO
Está bien. Se votará al final.
El Comodoro ha perdido el entusiasmo que tenía. En su cabeza da rienda suelta al odio que le tiene a Rolando. Continúa. Trata de no perder el ánimo.
COMODORO
Van las sugerencias para la fiesta de fin de año. Organizando con el comité, hicimos cuentas, tomando en cuenta la fiesta del año pasado, y ya con toda la bebida, decoración, dj, show y servicio, la donación es de 2500 pesos por persona.
Rolando vuelve a interrumpir.
ROLANDO
Bueno ¿qué piensan que este es el Taj Majal o qué? O sea.. están locos.
COMODORO
(molesto)
Se pensó en hacer la cuota alta porque muchos socios no queremos que se atasque. El año pasado tuvimos muchas broncas con..
ROLANDO
¡Pues qué bueno. Que haya mucha gente. Qué divertido!
El Comodoro pierde el control.
COMODORO
Aha, y que lleguen tus sobrinos a meterse a los yates a hacer sus orgías ¡como si esto fuera un prostíbulo!
Todos se quedan estupefactos. Rolando está completamente desconcertado. Francisco -quien discreta y ágilmente se ha mudado a una silla muy cerca de su refresco y trata de alcanzarlo con un pie- levanta la cabeza al sentir que algo pasa.
ROLANDO
(saliendo del desconcierto)
¿Qué dijiste?
Por las reacciones el Comodoro sabe que se excedió.
COMODORO
¡Es que carajo Chávez. Nunca te parece nada!
Rolando se para de su silla, furioso.
ROLANDO
¡Ruiz de Chávez cabrón, bien sabes! Y no me parece porque sé lo que cuesta. ¡Tú porque no trabajas desde hace veinte años!
El Comodoro se pone como loco y se le lanza a los golpes. Unos socios lo agarran. La esposa del Comodoro, INES, una señora muy guapa y delgada se levanta gritando – ¡Ay Dios! – y lo agarra también. El Comodoro se cae entre las sillas. A Rolando lo detienen otros socios.
ROLANDO
¿Qué vas a hacer cabrón? ¿Eh? ¡Órale!
El Comodoro se levanta y se vuelve a caer.
COMODORO
¡Por mi madre que te saco del club!
Rolando también se cae junto con los que lo agarran. El Comodoro trata de darle una patada pero le pega a una silla con la espinilla. Le duele muchísimo. Rolando suelta un golpe al aire y se cae. Los hombres logran separarlos. Francisco aprovecha el desorden para lanzarse por su refresco. Está en el piso, entre piernas y sillas, pero en medio de la pelea es muy difícil pescarlo. El refresco va para un lado y otro. Un carrito de golf llega con un guardia vestido con su uniforme estilo safari. Inés y otros socios jalan al Comodoro al carrito. Está lastimado de la pierna, lleva el sombrero chueco y la camisa rota. Lo sientan junto al conductor. Inés se sienta en la orilla para que él no pueda salir. Se sigue gritando de cosas con Rolando, que también se aleja bajo la tutela de otros socios. El Comodoro se acomoda el sombrero. El carrito se aleja por el malecón. El Comodoro va agitando los brazos en el aire.
Todos están callados en el jardín. Hay sillas tiradas por todos lados. Francisco, desesperado por el calor y la sed, busca su refresco debajo de las sillas. Lo encuentra debajo de una mesa. Se para viéndolo como si fuera el último refresco del mundo. El refresco hace una gran explosión, salpicando a todos los que están cerca. Él trata desesperadamente de evitar que salpique pero es imposible. Se moja todo. Todos se le quedan viendo hasta que deja de salir refresco. Él suelta una risita nerviosa.
INT. BAÑO DEL CLUB – MÁS TARDE
Francisco está tomando agua de la llave. Bebe como loco. Está poseído por la sed. Saca la lengua como perro y sus ojos están bien abiertos. El guardia2 entra a los baños buscándolo.
GUARDIA2
¡¿Dónde andabas?! ¡Te estoy buscando desde hace rato!
Francisco se asusta. Se levanta y se limpia la boca con el antebrazo. Su camisa está toda mojada y sucia.
GUARDIA2
Acompáñame. Te voy a llevar a casa del Comodoro. Te quiere ver ahorita.
FRANCISCO
(se pone nervioso)
Ok. Ok… Sí.. sí.. voy..
Rápido agarra sus documentos, le echa agua a su camisa y trata de quitarle las manchas de refresco.
EXT. FRENTE A LA VILLA FONS
El guardia2 deja a Francisco frente a la entrada de la villa y se va. Él ve la casa, asombrado. La villa del Comodoro es de dos pisos y da al malecón. Tiene aire mediterráneo con un twist moderno. Blanca con marcos de ventanas y puertas color turquesa. Tiene logias en la planta baja y primer piso y columnas dóricas. El segundo piso tiene una gran terraza para asolearse. En la terraza hay varias tumbonas, un jacuzzi y una estatua muy grande de un capitán sosteniendo a un enorme dorado. El animal es de mosaico dorado y el capitán de mármol blanco cual escultura griega. La entrada es un portal arqueado seguido por una pequeña fila de columnas clásicas. En la parte superior del portal se lee, con fuente rebuscada: “Villa Fons” Al pasar la entrada, él alza la vista a la terraza. El pez, que brilla como el sol, lo deslumbra por un instante.
ROSA, la mucama, le abre la puerta. Al verla, Francisco queda embobado. No dice nada, solo se queda ahí sonriendo como imbécil.
ROSA
(impaciente)
¿Siiiiiii?
FRANCISCO sale del trance.
FRANCISCO
Aaaaa, sí.. Eh… vengo a ver al Comodoro.
ROSA
(indiferente)
Pasa, ahorita le aviso.
Ella sube las escaleras y se pierde de vista.
ROSA (O.S.)
Señor, ya está aquí el muchacho.
Ella apenas se escucha, pero la voz del Comodoro resuena como un trombón.
COMODORO
¡Que suba, que suba!
DENTRO DE LA VILLA
Rosa lo invita a subir desde la escalera. Francisco entra lento, inseguro, viendo a Rosa con ojitos pispiretos. Ella se da cuenta pero ni lo fuma. Hasta lo ve como si fuera algo desagradable. Entra mucha luz a la casa porque el techo tiene un gran tragaluz. Es tan blanco el interior que hasta deslumbra. Lo único que varia son los cojines rayados de los sillones y el piso de mosaico turquesa. Toda la decoración es náutica: un timón, maquetas de barcos, nudos de marineros, pinturas de barcos, faroles y peces disecados en la pared. Francisco sube las escaleras y llega al primer piso. Hay un pasillo que lleva a los cuartos y otro a la terraza. En la pared del pasillo hay un traje de buzo antiguo en tamaño real. Lo rellenaron para que parezca que hay una persona dentro. Está completo con casco, guantes y botas. Francisco sigue a Rosa a la zona techada de la terraza, donde está sentado el Comodoro sobre un sillón. Inés, su esposa, está hincada poniéndole una venda en la espinilla. Junto a ella, en la mesa, hay un par de copas de Martini vacías. Un Schnauzer llamado BENJI anda suelto por la terraza.
EN LA TERRAZA
El Comodoro ve a Francisco llegar.
COMODORO
¡Pásale Francisco!
Francisco se acerca con pena. El Comodoro le hace gestos para que se acerque.
COMODORO
(a Inés)
Así está bien, ya déjalo.
Inés está haciendo un gran esfuerzo por ponerle la venda. El Comodoro se quiere levantar.
COMODORO
!Auch!
INES
(desesperada)
!Pues es que deja de moverte!
COMODORO
(gruñón)
Ya, ya déjalo mujer.
El Comodoro se levanta para saludar a Francisco. Ella apenas logra ajustar la venda. No le da las gracias. Ella se va y suelta un suspiro en el camino. El Comodoro es muy efusivo y cordial con Francisco. Le da un buen apretón de manos.
COMODORO
Te he estado esperando. !Rosa!
El Comodoro voltea buscando a Rosa. Ella ya se acerca con una charola y un Martini adornado con una rebanada de naranja. El Comodoro lo recibe y le da un trago.
COMODORO
(a Francisco)
Vente para acá.
Lleva a Francisco a la orilla de la terraza. Cojea un poco al caminar. Benji los sigue. Cerca de ellos está la gran estatua del capitán con el dorado. La terraza tiene una vista perfecta a la bahía. Se ven los yates junto a los muelles. Detrás pasan las lanchas, botes de turistas, jet-skis y wave runners. Se sientan en unas sillas. Benji se sienta junto al Comodoro, que extiende una mano para acariciarlo. En un bote de fondo de cristal explota una cumbia. La gente se ríe, baila y aplaude.
COMODORO
(viendo el barco)
Míralos. Vienen a Acapulco a disfrutar del mar. Pero lo único que se van a llevar va a ser una conjuntivitis por lo cochina que está el agua por culpa de sus motores. Esta bahía debería de ser exclusivamente para el velero ¿Te gusta la vela?
FRANCISCO
(sincero, con emoción)
Sí señor. Mucho.
Rosa les acerca una mesita y le pone un plato de galletas con paté. El Comodoro ofrece una a Francisco, quien toma una y da las gracias. El Comodoro lo analiza, serio, suspicaz. Francisco siente la mirada pesada y da una mordida a la galleta. Se rompe en su boca y se le cae en los pantalones. Se apena. Benji rápidamente se acerca y se come lo que ha caído al suelo. El Comodoro le dice a Francisco que no se preocupe y le pasa una servilleta.
FRANCISCO
Traje mis papeles señor.
Le enseña el folder con los documentos.
COMODORO
No es necesario. Vienes bien recomendado, y me dijeron que te fue muy bien en el examen. Además tengo buen ojo. Sé cuando alguien trae ganas, y le gusta. Tú eres de esos.
Benji empieza a olfatearle la entrepierna a Francisco.
COMODORO
¡Benji!
Benji deja de hacerlo.
COMODORO
(seguro)
Ven el miércoles con el señor Viveros. El te va a ayudar con todo para que ya empieces. ¡Rosa!
Rosa se acerca. A Francisco se le ilumina el rostro.
ROSA
¿Sí señor?
COMODORO
(señalando a Francisco)
Tráele un Martini al nuevo capitán de la oficina de navegación por favor.
ROSA
Sí señor.
El Comodoro le da un trago a su Martini. Francisco está muy emocionado.
FRANCISCO
Gracias señor, de verdad. Muchas gracias.
La voz del GUÍA DEL BARCO de excursiones resuena por un altavoz.
GUÍA DEL BARCO
…no señora, no es un templo. Esa casa que se parece al Partenón es la casa de la familia Fons. Y estoy de acuerdo con usted, está re fea. Pero ya saben como son los ricos.
Se nota que al Comodoro le molestan mucho esos barcos.
COMODORO
!Partenón,ja! Seguro han de decir que la de Cantinflas es una maravilla arquitectónica. Kennedy, John Wayne. Hasta el Niño Verde. Todos han querido comprar esta casa.
Se levanta de la silla y se recarga sobre el barandal. Ya anda medio tomado.
COMODORO
(a Francisco)
Mira, te voy a platicar, ven.
Francisco se para. Benji lo sigue de cerca, husmeándole el pantalón. El Comodoro apunta el dedo hacia la pequeña playa privada del club.
COMODORO
De ahí salía el barco de mis abuelos antes de que fundaran el club con otros amigos, y junto a esa piedra le dieron de comer camarones a la diabla al Capitán Cousteau y a su esposa Brigitte Bardot en 1955, cuando el capitán exploraba por aquí en el Calipso. No había un alma aquí en Acapulco.
El Comodoro sonríe, reviviendo la anécdota. Francisco quiere ponerle atención al Comodoro, pero es difícil con el hocico de Benji entre sus piernas. Se voltea discretamente para que no lo anden oliendo.
La voz del Guía del barco interrumpe sus pensamientos.
GUÍA DEL BARCO
.. y ese super yate blanco que ven ahí grandote es el Marlin. Es de Mi Lupita Tours. Nomás que hoy no nos los pudimos llevar ahi porque le estamos dando mantenimiento.
La gente se ríe.
COMODORO
El pastel de boda. Así le decimos a ese yate. Es de Zeferino, el exgobernador. Él y todos los del PRD han acabado con Acapulco. A donde voltees en la bahía hay algo, que el del tour, la banana, el paracaídas. A quien sea le dan su licencia para que eche sus porquerías al mar.
Rosa le da un Martini a Francisco y otro al Comodoro.
COMODORO
Y luego el otro día me entero que Chávez andaba repartiendo camisetas y gorras del PRD a los de los tours. ¿Para qué carajos? Para que vengan y se atasque más esto. Ya es casi imposible sacar el barco a la bahía. Pero no. No están contentos con haber matado a miles de tortuguitas y peces. !Ahora quieren convertir la bahía en un balneario! No podemos permitirlo Paco. No podemos dejar que el club se venga abajo. Necesito a alguien de confianza, que sea mis ojos y oídos ahí en la oficina de navegación.
Lleva sus dedos a sus ojos y luego los apunta a Francisco. Se le queda viendo fijamente, con los ojos bien abiertos.
COMODORO
Mis ojos….
Francisco asiente, la mirada lo pone un poco nervioso.
COMODORO
Sobre todo hay que cuidar a los Chávez. Esa familia siempre ha sido la más latosa. Mi abuelo les decía los Beverly de Caletilla. Y solo son Chavez. De Ruiz no tienen nada.
Inés se está preparando un jugo en la barra y escucha lo que dice su marido.
INES
!Jaime!
COMODORO
¡¿Qué?! ¡Es verdad! Cuando mi abuelo estaba en la Secretaría de Finanzas, su abuelo era el secretario general del Sindicato de las centrales de abasto de guerrero y se llamaba Jacinto Chávez Rocha. ¡Tengo el documento!
Inés le echa una mirada incisiva, pero las copas le han dado aliento al Comodoro, y ya nada lo detiene. Lleva a Francisco a ver la estatua. Benji sigue de cerca a Francisco. El Comodoro lo regaña y lo ahuyenta.
COMODORO
(tocando la estatua)
Mi abuelo, el primer Comodoro de este club. ¿Cómo ves? La hizo mi papá cuando se murió. El dorado era de 28 kilos. Sigue siendo el récord del club.
Inés escucha, menea la cabeza y suelta otro suspiro mientras se retira a su cuarto. Al Comodoro se le empiezan a barrer algunas palabras. Admira la estatua.
COMODORO
¿Qué te parece? Se ve desde cualquier punto del club, y en la noche con los focos de cien watts prende mejor que el Palladium. Le puse reflectores de bicicleta en los ojos para que todos sepan que nos sigue viendo y cuidando.
Francisco observa la estatua. El rostro de la estatua es un poco inquietante. Francisco le sonríe al Comodoro, algo extrañado. El Comodoro lo mira fijamente.
COMODORO
¿Paco, qué plan tienes para hoy?
FRANCISCO
Ninguno señor.
COMODORO
Bien, porque te quedas a cenar y a dormir aquí. !Rosa!
Rosa se acerca.
COMODORO
(a Rosa)
Francisco se queda a cenar y a dormir hoy con nosotros.
COMODORO
(a Francisco)
Acompáñala que te va a llevar a tu cuarto y te va a dar una camisa y un pantalón. No puedes estar mojado y con paté en el pantalón. ¡Ah, espérate!
Se quita el sombrero y se lo pone a Francisco.
COMODORO
El capitán de la oficina de navegación no puede andar sin un sombrero. No quiero verte sin él.
Francisco está abrumado. Le da las gracias.
COMODORO
(dándole una palmada en la espalda)
No no me des las gracias. Órale, aquí te espero.
Francisco sigue a Rosa. En el camino él la empieza a ver con ojos pispiretos. Llegan al cuarto. Ella le abre la puerta. Él le sonríe. Ella rueda los ojos.
EN EL CUARTO DE VISITAS
Francisco admira el cuarto. La decoración del cuarto es náutica también. Hay anclas, barómetros, y peces disecados entre otras cosas. Cerca del ventilador, en el techo, cuelga un gran barco en una botella. Está suspendido entre dos aros de metal fijados al techo por unos alambres.
ROSA
En un momento le traigo su ropa y las toallas.
Francisco está conteniendo toda la emoción. Apenas se va Rosa y cierra la puerta, él estalla en un baile silencioso de emoción. Se ve en el espejo, se acomoda el sombrero, posa, hace cara de galán. Después de sacar toda la alegría se mete al baño.
EN EL BAÑO
El espejo está enmarcado por un salvavidas. Todos los frascos y vasos tienen pintado algo del mar. Francisco curiosea, se pone la crema, la huele, se echa agua en la cara. Sale del baño sintiéndose un sultán. Empieza a rondar la habitación. Curioso se acerca a los estantes de la pared a ver los cascos de buzo miniatura. Se topa con los controles del ventilador y empieza a jugar con ellos. Sin querer prende el ventilador a la máxima potencia. Es tan extrema la velocidad que hasta tiemblan las paredes. No sabe como apagarlo, son muy modernos los controles. El ventilador se mueve tanto que el barco de la botella se empieza a columpiar. Francisco se pone nervioso. Se quita los zapatos y se sube a la cama a tratar de apagar el ventilador. No puede. Se da cuenta que la botella se empieza a salir de los aros. Rápido se baja de la cama y levanta los brazos para detenerla. Apenas la alcanza. La botella es muy pesada, tiene que usar ambos brazos. Cuando Francisco está haciendo el máximo esfuerzo para sostener la botella se abre la puerta. Es Benji. Francisco pela los ojos. Benji se le acerca.
FRANCISCO
No, no, no. ¡Espérate Benji!
Benji empieza a lamerle la entrepierna, la bragueta. Francisco gime por el esfuerzo que está haciendo. Rosa sube las escaleras. Le lleva la ropa y unas toallas. Desde el pasillo ve a Benji lamiendo el pantalón y a Francisco gimiendo. La imagen la deja estupefacta. Francisco se da cuenta de que lo están viendo. Por la cara que hace Rosa se da cuenta de lo que parece que está pasando.
ROSA
(muy apenada)
¡Perdón!
Se le cae la ropa de lo nerviosa que se pone. Rápido la levanta y se va.
FRANCISCO
¡No, espérate!
Francisco está que se muere de la pena. Empieza a sacudir la pelvis para ahuyentar a Benji, que le responde con una mordida en el miembro. Francisco apenas puede contener el grito.
FRANCISCO
¡Aaaaaa!
Con un esfuerzo sobrehumano logra bajar la botella al piso. Sale rápido del cuarto agarrándose el miembro. Benji lo sigue. En el pasillo choca contra un mueble que empuja al traje de buzo. El traje cae de bruces sobre el barandal, con los brazos colgando. Francisco se da cuenta cuando ya está bajando las escaleras. Rápido se regresa para acomodarlo. Le sigue doliendo mucho la mordida, especialmente cuando camina. El buzo está muy pesado, no lo puede echar para atrás. Se acomoda detrás de él para jalarlo. Le da de tirones. Parece que está teniendo sexo con el buzo. Benji le bombea la pierna, excitado. Francisco nota un movimiento en la planta baja. Es Rosa. Está parada, viéndolo atónita, con unos platos en la mano. Francisco se da cuenta de lo que parece que le está haciendo al buzo. Ella se mete rápido a la cocina muy nerviosa. Francisco maldice y con un súper esfuerzo logra dejar al buzo en su lugar. Baja las escaleras agarrándose el miembro y checando que nadie lo vaya a ver.
EN LA COCINA
Rosa grita del susto cuando lo ve entrar. Francisco está sudando, jadeando y agarrándose el miembro. Rosa está en una esquina de la cocina muerta de miedo.
FRANCISCO
(entre jadeos)
No, no estaba… El perro…
Francisco no sabe como explicar. Rosa tiene las manos en el pecho. Está muy asustada. Él se da por vencido.
FRANCISCO
¿Dónde está la ropa?
Rosa apunta cerca de la estufa donde están el pantalón, la camisa y las toallas. Francisco toma las cosas y sale de la cocina. Preocupado por ser visto, rápido sube las escaleras, entra al cuarto y cierra la puerta. Pasan un segundos, vuelve a abrir la puerta, asoma la cabeza, checa que nadie lo haya visto y la vuelve a cerrar.
TERRAZA
El Comodoro está borracho y se está preparando un trago en la barra. Ve a Francisco llegar.
COMODORO
¡Eh Paco! A ver ven, déjame verte.
Francisco se acerca al Comodoro con una sonrisa. El Comodoro le está dando el visto bueno cuando el Guia del barco habla por el altavoz.
GUÍA DEL BARCO
…no señor, no sé a qué se dedican los Fons, pero por lo visto no tienen que trabajar. Lo único que hacen es sentarse ahí en la terraza y dejar que el vino les afloje el cuerpo…
El Comodoro explota. Descuelga el teléfono de la barra.
COMODORO
¡Se acabó. Ahora sí se las van a ver negras estos desgraciados. No saben con quien se están metiendo!
COMODORO
Paco, tú eres testigo.
Inés se aparece preocupada.
INES
¡¿Qué pasó, qué pasó?!
Ella se le acerca. Él está buscando un número en su celular.
COMODORO
(alterado)
Le voy a marcar al abogado. Se les acabó el chistecito a los de los tours.
Ella trata de calmarlo sobándole la espalda. Suena el timbre de la casa.
COMODORO
¡Ah mira. Qué bueno! Seguro es el comandante. Con él también quiero platicar. No van a volver a acercarse esos barcos después del sustito que les vamos a sacar. ¡Rosa, que pase!
Se escucha cuando abren la puerta.
COMODORO
¡Pase comandante!
Miranda
(subiendo las escaleras)
¡No señor, es el señor Miranda!
El Comodoro se sorprende. ALBERTO MIRANDA es el jefe de seguridad del club. Sube a la terraza. Es un hombre inteligente. A diferencia de los otros empleados, él no tiene miedo de hablar con el Comodoro.
COMODORO
(mientras se saludan)
¡Qué bueno que vienes Beto! También quiero que escuches esta llamada.
Miranda se da cuenta de que el Comodoro está alterado.
MIRANDA
Señora.
Saluda a la esposa del Comodoro con un gesto de cabeza, muy respetuoso. Le da la mano a Francisco.
COMODORO
Francisco, Alberto es nuestro jefe de seguridad. Fancisco es el nuevo encargado de la oficina de navegación.
Sigue buscando el número.
MIRANDA
Bienvenido.
Francisco todavía no termina de dar las gracias cuando MIRANDA vuelve a hablar. Sabe que puede perder su oportunidad.
MIRANDA
Señor, vengo a reportarle un incidente.
El Comodoro levanta la vista.
COMODORO
¿Qué pasó? ¿Los sobrinos de Chávez están colando a gente otra vez verdad? Esos chavos deberían estar en la correccional. ¿Te he contado lo que hacía mi papá para agarrar a los colados y a los ladrones?
MIRANDA
Sí señor, varias veces. Y me gustaría mucho escucharlo de nuevo en otra ocasión. Esta vez el asunto es su hijo.
COMODORO
Hacía trampas cerca de las bardas. Eran unos hoyos como de tres o cuatro metros.
Inés le pide que escuche pero no hay como pararlo.
COMODORO
Les ponía un piso falso de hoja de palmera. Y a quien pescara lo dejaba ahi toda la noche.
MIRANDA
A su hijo lo sorprendieron abordando el yate del señor Ruiz de Chávez sin autorización.
La noticia deja a Inés estpuefacta.
COMODORO
Estudió las trampas de los vietcong en Vietnam y así las diseñaba. Les echaba mucha agua para que estuviera húmedo y se llenaran de moscos. ¿Sabes cuántos se atrevían a pasar sin permiso?
INES
¡Jaime!
COMODORO
¡Escuché bien! Dijo que cacharon a Jaime tratando de abordar el barco de otro socio. Puede que eso lo veas mal Alberto, pero es que no estás acostumbrado al mar. Es una tradición muy vieja, que cuando un nadador está muy cansado, tiene permitido abordar un barco ajeno.
MIRANDA
No estaba nadando señor. Subió por las cuerdas para que nadie lo viera, pero lo escucharon los elementos de seguridad del señor Ruiz de Chávez.
COMODORO
¿Los guaruras de Chávez? Es la última vez que lo dejo salir sin un machete. ¿Lo lastimaron?
MIRANDA
No señor. Me llamaron.
COMODORO
¿Estás seguro que fue Jaime?
MIRANDA
Sí señor. De hecho… Creemos que este incidente tiene que ver con los reportes que hemos recibido desde hace varios meses de que alguien se está metiendo a los barcos.
Inés y el Comodoro están completamente perplejos.
MIRANDA
Su hijo los ha estado usando para verse con una muchacha. Hoy se quedó de ver con ella en el barco del señor Ruiz de Chávez.
COMODORO
(serio)
Alberto, más te vale estar cien por ciento seguro de lo que estás diciendo. Mi hijo nunca ha salido con una niña que no se sienta orgulloso de presentarnos.
MIRANDA
Pues está por conocerla señor. Su hijo viene para acá con ella.
Al Comodoro se la quita lo soberbio. Hay un ratito de silencio.
COMODORO
Bueno, ¿me puedes decir quién es ella?
MIRANDA
Es la hija del señor Ruiz de Chávez. La señorita Daniela señor.
Después de otra larga pausa, el Comodoro se va a sentar al sillón. Todos están en silencio.
MIRANDA
Con permiso señor.
Miranda se retira. Nadie habla. El sonido del timbre pone los pelos de punta. Jaime y DANIELA suben las escaleras y se acercan a la terraza. Daniela es de la misma edad que Jaime, morena y muy linda. Se acercan a donde están todos.
JAIME
(sincero, seguro)
Pá, má. Quiero decirles que Daniela y yo estamos comprometidos. Nos casamos el próximo año. Los quiero y les pido que respeten nuestra decisión. Nunca he estado tan seguro de algo en mi vida. Siento mucho que se enteren de esta forma. Les quería decir pero bueno…no es fácil.
Inés y el Comodoro tardan en salir del shock. Inés se prepara para decir algo. Jaime se da cuenta y habla primero.
JAIME
No mamá, no está embarazada. No hay nada ni nadie que nos esté presionando.
Ahora el Comodoro se prepara para hablar. Jaime se da cuenta y habla. Parece que les lee la mente.
JAIME
Ya dimos el enganche para un departamento. Está cerca de su casa, en Polanco. Nos alcanza. Lo terminamos de pagar antes de terminar la carrera. Vamos muy bien en el trabajo los dos.
El Comodoro quiere volver a hablar pero le vuelven a ganar.
JAIME
Y seguimos con planes de hacer la maestría. La vamos a hacer juntos en Barcelona.
El Comodoro e Inés no tienen más palabras. No saben qué decir.
JAIME
Ahorita vamos a casa de Daniela. Voy a pedir su mano. Después queremos cenar aquí con ustedes si no les molesta.
INES
(después de un silencio incómodo)
No, no.. Está bien.
Jaime y Daniela se van. Todos en están inmóviles. Se escucha a los jóvenes bajar las escaleras. Salen. Cierran la puerta. Inés y el Comodoro están estupefactos. Después de un rato de silencio Inés estira la mano, toma un martini de la mesa y se lo bebe todo de un trago. Voltea a ver discretamente al Comodoro que está en trance. Ella deja la copa en la mesa y toma otra. También la bebe toda de un trago.
FADE OUT
EN EL COMEDOR DE LA VILLA
Sentados en la mesa cenando están Jaime, Daniela, el Comodoro, Inés y Francisco con su sombrero de capitán. Están todos callados. Solo se escucha a los insectos de la noche, el traqueteo de los barcos estacionados y el ligero golpeteo de las olas en el malecón. Las luces de las casas a lo lejos se reflejan en la bahía, donde un par de barcos flotan con sus luces prendidas. Daniela se ve muy guapa. Está muy bronceada, tiene los cachetes un poco rojos y el pelo todavía húmedo del baño. Tiene mucha calidez en la mirada. Ella y Jaime transmiten mucho amor juntos. Inés también se ve hermosa. Se le han ido las arrugas del rostro. Se ve joven y relajada por primera vez en años. El Comodoro apenas puede esconder el desconsuelo.
INES
Escuché en las noticias que se estaba formando un ciclón.
Silencio.
JAIME
Sí. El mar se empezó a picar hoy.
Rosa camina alrededor de la mesa sirviendo la comida. Se acerca a Francisco. Él se muere de la pena. Ella no lo puede ver a los ojos. Hay un largo silencio.
DANIELA
(a INES)
Le quedó delicioso el pulpo señora.
INES
Muchas gracias… Rosa lo compra en la central de abastos en la mañana.
Comen en silencio un ratito.
JAIME
¿Cómo lo preparas ma?
INES
Así, a la plancha, con aceite, sal.
Comen en silencio otro rato.
INES
Pimienta negra también.
JAIME
Delicioso.
DANIELA
Buenísimo.
INES
Gracias. Qué bueno que les gustó.
Comen. Largo silencio.
COMODORO
Eh.. hijo. ¿Todavía vas a intentar calificar para la Copa o …?
JAIME
Creo que voy a dejar el velero un rato pa.
COMODORO
…Sí… porque con eso.
No se le entiende muy bien al Comodoro. Se le atoran las palabras.
JAIME
Perdón, no te escuché papá.
COMODORO
Que sí. Me imaginé.. con lo de la boda y todo eso.
Jaime solo hace un movimiento de cabeza. Silencio.
FADE OUT.
TERRAZA
Francisco y el Comodoro están sentados con un trago en la mano. La noche es tranquila. Lo único que se escucha es música de una guitarra que sale de uno de los barcos del club. Es una melodía suave y muy lenta. No hay muchas luces prendidas en la casa. La luna tiene un brillo intenso, y la bahía refleja la luz de las casas y hoteles que la rodean. Inés entra a la terraza y se sienta junto a ellos.
INES
¿Se fueron?
COMODORO
Sí, se llevaron el barco.
Rosa se acerca a la estatua para prender sus luces. El Comodoro la ve.
COMODORO
Rosa, hoy no vamos a prender las luces del capitán.
Rosa se sorprende. Inés también.
COMODORO
Creo que hoy le vamos a dar un descanso.
ROSA
Sí señor.
Rosa se retira. Inés y Francisco voltean a ver al Comodoro, tratando de encontrar una explicación. La bebida, la noche y la música ayudan al Comodoro a sincerarse.
COMODORO
No me malentiendan. No es que no lo quiera … Solo creo que hoy puede descansar. Además todos saben quién es él. La pregunta es ¿quién soy yo?
Inés dibuja una sonrisa tierna en su rostro.
INES
Un hombre encantador.
COMODORO
Con las luces del capitán apagadas y un hijo por casarse con una Ruiz de Chávez. Como dicen los de los tours, soy alguien que solo se sienta en la terraza y deja que el vino le afloje el cuerpo…
Ella le acaricia el rostro.
INES
Eres un hombre guapo, inteligente… y hasta joven.
COMODORO
Tengo que buscar un trabajo.
INES
Los dos estaríamos mucho más contentos mi amor. Sabes que te voy a adorar no importa lo que pase. Pero no es fácil para una mujer admirar a un hombre que no hace prácticamente nada.
Él le da la mano. Ella se recarga en su hombro. Así se quedan un ratito, en silencio, viendo la bahía hasta que las luces y el sonido de un carrito de golf anuncian la llegada de alguien. El carrito se para frente a la entrada de la casa. Alguien grita desde la entrada. El Comodoro e Inés se levantan y se asoman por el barandal para ver quien es. En la entrada está Rolando Ruiz de Chávez y su esposa MAGDA. Rolando lleva unas vendas en el brazo del golpe que se llevó en la pelea con el Comodoro. Inés y el Comodoro están sorprendidos por la visita.
ROLANDO
(desde la entrada)
Hola. Perdón que lo moleste Comodoro.
COMODORO
No es molestia.
ROLANDO
Pues nada, veníamos por aquí y queríamos saludarlos.
Magda solo sonríe y mueve la cabeza. Inés y el Comodoro no saben qué decir.
INES
¿Quiéren pasar?
MAGDA
No no. Otro día. Es que vamos a tener invitados en un ratito, y tenemos que regresar… Pero otro día los invitamos a comer o cenar.
INES
Sí, claro.
COMODORO
Sí, estaría bueno.
Nadie sabe qué decir.
ROLANDO
Pues bueno.
COMODORO
Bueno.
INES
Ok.
MAGDA
Nos vemos.
COMODORO
Adiós.
INES
Adiós, cuídense.
Están caminando de vuelta al carrito cuando Rolando se voltea.
ROLANDO
Comodoro, ¿Se descompusieron las luces del capitán?
COMODORO
No. Funciona bien.
ROLANDO
Es que… Bueno… A los invitados les dimos direcciones para llegar al club y les dijimos que buscaran la estatua con las super luces.
COMODORO
(sorprendido)
Ah, sí. Espérame.
El Comodoro prende las luces. Toda la casa, el jardín y las casas contiguas brillan. Rolando, Magda, Inés y el Comodoro apenas pueden abrir los ojos. Los ojos de la estatua brillan con los reflectores de bicicleta.
ROLANDO
!Gracias! ¿Comodoro, puede dejarlas prendidas hasta tarde?
COMODORO
Eh, sí, claro. ¿por?
ROLANDO
Probablemente saquemos el barco al rato y en la noche siempre nos ayuda a ubicarnos rápido.
Todos sonríen. Rolando y Magda se van en el carrito.
FADE OUT
FADE IN
INT. CUARTO DE VISITAS – DÍA
Francisco está terminando de tender la cama. Dobla la ropa que le prestaron y la pone sobre la cama. Lleva puesta su ropa sucia y el sombrero lo lleva debajo del brazo. Sale del cuarto y baja las escaleras. Abre la puerta de la entrada para salir. Benji se acerca. Francisco se asusta y se voltea, pero Benji solo se sienta junto a él. Francisco se queda viéndolo un rato, para asegurarse que no hará nada. Rosa se asoma desde la cocina.
ROSA
(a Francisco)
Oye.
Francisco se sorprende. Rosa se le acerca muy coqueta. Él no lo puede creer. Ella se le pega y le da un beso.
ROSA
(provocadora)
Búscame luego, ¿sí?
Francisco asiente con un movimiento de cabeza. Rosa le hace un guiño y se mete a la cocina. Francisco está boquiabierto. Sale de la casa.
EN EL MALECÓN DEL CLUB
Francisco va caminando con una sonrisa de oreja a oreja. Benji va junto a él. Se agacha para acariciar a Benji.
SERIE DE SHOTS
Las calles de Acapulco están llenas de gente contenta. Por la costera Miguel Alemán van las familias, calandrias, camiones y taxis. En las playas está la gente asoleándose, nadando y pescando. La bahía se ve en todo su esplendor entre los cerros que la rodean llenos de casas. Es un día precioso en el puerto.
FIN


